PRINCIPIOS BÍBLICOS PARA LA ESTABILIDAD FINANCIERA

 

 

 

 

 

 

“Acuérdate de Jehová, porque él te da el poder para hacer las riquezas” (Deut. 8:18)

 El método de Dios obrar, es muy diferente al del hombre.

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.  Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:8-9)

El Señor es el dueño y tiene derecho sobre todas las cosas; porque Él las ha creado. “De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo y los que en él habitan.  Porque él la fundó sobre los mares y la afirmó sobre los ríos”(Salmo 24:1-2)

Dios conoce que tenemos todo tipo de necesidades en la vida; pero como Él sabe lo que nos tiene preparado, nos dice:

“No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir.  ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? porque los gentiles buscan todas estas cosas pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.  Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mt. 6:25,31-33)

Tú puedes preguntarte: Si Dios me ama y tiene el poder de darme todo lo que necesito, ¿por qué estoy pasando esta o aquella necesidad, o no rinde mi dinero, o me da tanto trabajo conseguir lo que anhelo?

El apóstol Juan dijo:

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud; así como prospera tu alma” (3 Juan 2)

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Reconozcamos esto: La mayor bendición que Dios quiere dar a cada ser humano es la salvación de su alma. Para esto sólo existe una manera: Creer en el sacrificio expiatorio de Jesús en la cruz del calvario; confesarlo como Señor, y creer que Dios le levantó de entre los muertos. Arrepentirnos de todos los pecados que hemos cometido, y procurar vivir lo que resta en esta vida de una manera agradable ante los ojos de Dios.

Pablo nos dice: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1:3)

En otras palabras, está en el corazón de Dios el derramar toda clase de bendición sobre sus hijos, pero debemos saber qué cosas lo detienen o en qué estamos fallando nosotros.

Recordemos que el Señor nos dijo que no nos afanemos sobre las COSAS NECESARIAS de la vida; pero no nos asegura que nos complacerá cada antojo o cada deseo vanidoso.

Él quiere que disfrutemos todas las cosas; pero si pedimos algo que le va a ofender o sería de tropiezo en nuestra vida, Él no nos lo va a dar.

La Biblia nos dice: “Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4:3)

“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa CONFORME A SU VOLUNTAD, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1 Juan 5:14-15)

Jesús dijo: “y todo lo que pidiereis en oración, CREYENDO, lo recibiréis.” (Mateo 21:22).   

Significa que tenemos que pedirle a Dios en oración y que debemos creer que Dios lo va a conceder. Debemos tener fe en la fidelidad de Dios y en Sus promesas.

La Biblia nos define la fe, de la siguiente manera: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve… Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:1,6)

Con respecto a recibir bendición financiera; además de tener fe y pedir conforme a la voluntad de Dios, hay otro punto muy importante que debemos comprender: El Señor sostiene Su obra por medio de los creyentes. La Biblia dice: “El Señor no quiere que ninguno perezca sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9);

“Todo el que invocare el nombre del Señor, será salvo.  ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído?  ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?  ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?  ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?(Romanos 10:13-15)

Para Dios, lo más importante es que las almas sean salvas. Él busca personas que dejen de lado sus aspiraciones personales y le sirvan en las cosas espirituales; y les promete suplir lo necesario para cubrir todas sus necesidades.

Dios es Todopoderoso y puede entregar sobrenaturalmente el dinero que cada obra u obrero necesita; pero esto impediría que cada creyente ponga su fe en acción, que aprenda a guardar su corazón de la avaricia; y compruebe que lo que Dios promete, lo cumple. La Biblia lo explica de esta manera:

“Pero esto digo: el que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.  Cada uno dé como propuso en su corazón; no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” (2 Cor. 9:6-8)

“El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye” (Gálatas 6:6).

“Digno es el obrero de su salario” (1 Timoteo 5:18)

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¿Qué espera Dios de cada creyente? 

Dios ordenó, como parte de Su justicia hacia los levitas, que se les diera el 10% (el diezmo) de todo lo que el pueblo ganaba; para el sostenimiento de los obreros del templo (Núm. 18:6-14,21).

Dios siempre ha esperado que Su pueblo cumpla con esta ordenanza: “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías. 3:10)

Y también: “Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos” (Mal. 3:11-12)

El enemigo de las almas ha logrado engañar a muchas personas incitándoles a no obedecer al mandato bíblico del diezmo; y les ha hecho creer que diezmar no es necesario ni obligatorio. Con esto ha provocado que no reciban todas las bendiciones que Dios promete que les daría; y además, que las iglesias no tengan los recursos suficientes para llevar a cabo todo lo que Dios les manda a hacer.

Debemos obedecer a Dios para que Su obra tenga recursos para seguir en la tarea de ganar almas; y recibiremos la abundancia y la estabilidad que Dios quiere darnos.

No dejes que la duda entre a tu corazón. Obedece lo que Dios te manda a hacer, y espera en Él.

¡Dios es Fiel! ¡Él hará!
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